Archivo mensual: noviembre 2007

GRAN ASISTENCIA DE PUBLICO EN EL CONCIERTO DE TROMPETAS.

El cuarteto «Quadrivium» ofreció un interesante repertorio en La Merced.

El pasado jueves 29 de Noviembre tuvo lugar el anunciado concierto del Cuarteto de Trompetas «Quadrivium», que organizó el Conservatorio «Joaquín Turina de nuestra ciudad, en colaboración con Juventudes Musicales, y que tuvo lugar en el Auditorio de la Merced.

Esta original formación, integrada por cuatro instrumentos iguales (aunque en ocasiones se sustituye alguna de ellas por una trompeta barroca o de diferente tonalidad) tiene, como es natural, un repertorio escaso y poco conocido. Aun a pesar de ello, los excelentes instrumentistas que integran este grupo, cuajaron un recital lleno de interés, especialmente en la segunda parte, que era la que integraba obras expresamente escritas para este grupo de cámara.

Así, Antonio Ureña, José Luis Bernal, Alberto Pérez y Manuel F. Valdivia deleitaron a los muchos asistentes con una primera parte en la que se pudieron oír célebres piezas tales como la «Obertura» y el «Hornpipe» de la «Música Acuática» de Haëndel y la «Marcha» de la ópera «Aida» de Verdi, además de otras transcripciones de Palestrina, Pachelbel y Scheidt.

Y en la segunda parte, las obras de Hermann Wennig, Lunceford y, especialmente, la «Sonatina» de Ron Simpson, gustaron especialmente, al tratarse de obras muy bien escritas y bien pensadas para un instrumento tan difícil y para un conjunto complicado de armonizar y equilibrar, especialmente en los ataques y los planos sonoros, al tratarse de instrumentos iguales en timbre y sonoridad.

Hay que felicitar a estos músicos por el hecho de compaginar su actividad académica en los más importantes conservatorios andaluces con los conciertos por diferentes ciudades andaluzas, pues ni es fácil tal compatibilidad ni se dan facilidades por parte de las autoridades educativas para que estos profesionales puedan exponer en público sus cualidades artísticas.

Fotos: José Antonio Torres
Texto: Juventudes Musicales

CONCIERTO DEL ORFEON CON MOTIVO DE LA FESTIVIDAD DE SANTA CECILIA

El pasado viernes 23 tuvo lugar el anunciado Concierto de Santa Cecilia, interpretado por el Orfeón sanluqueño del mismo nombre, una institución musical muy veterana en nuestra ciudad. Fue toda una novedad encontrarnos de nuevo con el valioso retrato de la célebre santa colocado en el escenario del Auditorio de La Merced, como hacía años que no ocurría. También ha sido una verdadera lástima no haber podido contar en esta ocasión con el tradicional e importante concierto que la Asociación Filarmónica Banda de Música «Julián Cerdán» ofrece todos los años al pueblo de Sanlúcar, pero los responsables culturales y políticos de esta ciudad hacen poco honor a su nombre y hacen gala de una total irresponsabilidad en este terreno, tan frágil y delicado, de la cultura musical y de la cultura en general.
El programa que nos brindaba el Orfeón este año era realmente interesante, pues estaba dedicado a la zarzuela, un género lírico que por desgracia no podemos escuchar con frecuencia en la actualidad. Constaba de varios fragmentos de la obra «Los Gavilanes», de Jacinto Guerrero, además de otras piezas muy conocidas del repertorio, tales como «El rey que rabió», «La del soto del parral», etc. También se incluyó alguna pequeña aria de ópera, y siempre contando con sus propios solistas.
La actuación fue dirigida por la directora invitada Ana Belén Vilches, de la Coral de Dos Hermanas, y por el titular del Orfeón Sanluqueño, José Alberto Morales, quien, además actuó de pianista. Fue un concierto emotivo que contó con la presencia de la Delegada de Cultura, María Cano, que realizó la presentación del acto. Se entregaron las insignias de méritos correspondientes por la dedicación de más de veinte años al servicio de este emblemático grupo coral sanluqueño, que merecía un apoyo más constante y generoso por parte de las instituciones.
Con una notable presencia de público, el Orfeón dio buena cuenta de su trabajo artístico en pro de su ciudad, muy necesitada de iniciativas como esta, que deben ser mejoradas y aumentadas.
Fiel a su cita, Santa Cecilia nos ha visitado nuevamente para recordarnos la importancia de la música en nuestra cultura y en nuestra vida. Rindamosle  culto a ella y a  las musas que tanto beneficio nos dejan en nuestros espíritus.
Foto: Telesanlúcar/Salvador Daza
Texto: Juventudes Musicales

EXITO DEL CONCIERTO DE LA ORQUESTA NACIONAL DE MOLDAVIA

Aun a pesar de celebrarse un domingo por la noche, el Auditorio de la Merced estaba abarrotado de un público expectante por disfrutar con un concierto que sobre el papel prometía una velada inolvidable. Y las expectativas se cumplieron. El público se divirtió de lo lindo escuchando a estos competentes músicos de la Orquesta Filarmónica Nacional de Moldavia que ofrecieron su arte interpretativo a los sanluqueños, gracias al patrocinio de la Fundación Unicaja.
 
La Orquesta Moldava, en versión reducida (se echaron en falta mayor número de instrumentos, especialmente en los «tuttis») cuajó una magnífica actuación integrada por piezas muy populares destinadas a un público ávido de escuchar buena música y de reconocer la maestría consolidada de los músicos centroeuropeos. Así, desgranaron las más conocidas obras de Mozart, Rossini, Sibelius, Dvorak, Kachaturian, Piazzolla, Granados (en una versión algo irreconocible respecto del original), Tchaikovski y Bizet. Eso sí, a nuestro modesto entender, interpretadas todas en una actitud de poca comunicación con el público y de una monótona y fría rutina en su ejecución. Algo que  suele ocurrir cuando se da la circunstancia (como suponemos que es el caso) de repetir el mismo programa en muchos lugares diferentes, lo que puede llegar a convertir a los instrumentistas en algo mecánicos, carentes de esa sensibilidad y espontaneidad necesarias para que la magia interpretativa fluya entre músicos y público.
Los numerosos espectadores, no obstante, premiaron a la Orquesta y a su eficaz director con muchos aplausos, puestos en pie. La previsión de los moldavos había ya previsto esta reacción y «regaló» una insuperable «Boda de Luis Alonso» de Jerónimo Jiménez, que volvió a  levantar al respetable de sus asientos. Pero ya la velada no daba para más y los músicos se retiraron con la seguridad de haber cumplido bien su trabajo, sin más explicaciones.

Faltaron los programas de mano y, al menos, una protocolaria presentación del evento por parte de los organizadores, pues se echó en falta esa solemnidad propia de las noches importantes para una ciudad ávida de cultura de calidad. Los responsables políticos deberían tomar buena nota: nuestros conciudadanos necesitan este tipo de actividades durante todo el año. Cuando estos espectáculos se organizan bien y se anuncian con la debida antelación, el público responde con generosidad. Por lo visto en esta noche, es un tópico que estas actuaciones extraordinarias solo tengan cabida en el verano. A los hechos me remito.

Texto y fotografia: Salvador Daza.